La Historia de Carlos Tejeda

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“Cierro los ojos y veo perfectamente la bomba venir directo a mí. Es como una lata de atún que echa chispas”

La Guardia Nacional hizo un ataque sorpresa a estudiantes que colocaban palos y escombros para armar una barricada el 19 de febrero, en Altamira. Agazapada en el desnivel de la Torre Británica, esperó tenerlos a unos diez metros de distancia para de frente, disparar bombas lacrimógenas.

Desorientado y con un pito en el oído, Carlos fue alejado del lugar por un lazarillo desconocido. No sabía dónde había recibido el impacto, se revisaba los dientes, se revisaba la cara, no veía.

Luego entendió todo. “Si voy a perder el ojo lo perderé”, pensó.

Estando en la ambulancia recibió una llamada. “Bendición, mamá. Estoy perfecto. En un rato voy a la casa”. La conversación fue a ciegas. Carlos decidió no mortificar a su mamá.

Antes de entrar a quirófano, firmó un documento donde aceptaba que podría salir de la cirugía sin ojo y con una prótesis. Salió con el ojo pero la hemorragia interna fue tal, que todavía los médicos no pueden ver hacia adentro. Ni él hacia afuera.

Una gota cada hora, otra cada ocho, otra cada doce, todas distintas. Semana y media después, el pronóstico es que es muy difícil que recupere la visión. El ojo está prácticamente muerto. Al escuchar eso, Carlos lloró, lo hizo por primera vez. Sin embargo, no pierde la esperanza.

Si pudiese sentarse con el guardia que le disparó, le preguntaría si esto es una guerra contra los estudiantes o si cree que los estudiantes tienen una guerra contra ellos. Le preguntaría qué siente con lo que está pasando. “No he visto a mis perros, ni los vídeos donde salgo herido, ni televisión, ni mi teléfono, ni el sol, ni el cielo. Debo tener los ojos cerrados todo el tiempo”. Desde qué salió de la clínica, Carlos se fue a casa de su papá. Ha estado durmiendo con él, juntos en la misma cama. Algo de lo que no tenía el más mínimo recuerdo. – ¿Qué te preocupa, Carlos? – Me da más miedo no poder vivir a Venezuela, que no poder verla.

Carlos Tejeda, 22, estudiante Ingeniería Civil Universidad Metropolitana.” via @rmtf

Cortesía de Prodavinci

http://prodavinci.com/blogs/cierro-los-ojos-y-veo-perfectamente-la-bomba-venir-directo-a-mi-carlos-tejeda-por-roberto-mata/

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